Siempre presentes(+Audio)

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En La Matilde algunos se enamoraron mientras retozaban en las guardarrayas, jugaban pelota o se juntaban para pescar. Ese día fue diferente: salieron con distintos pretextos y un solo fin, la libertad, pero volvieron a unirse, convertidos en héroes, en el Mausoleo a los Mártires de Artemisa.

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La solemnidad y el homenaje acompañan, en el sitio inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 16 de julio de 1977, a los valientes artemiseños presentes en las acciones del 26 de julio de 1953, en Santiago de Cuba.

Desde entonces, más que descansar viven cada gloria de su pueblo. Están cerca de los pioneros al recibir la pañoleta, frente a estudiantes recién graduados y obreros reconocidos con medallas y condecoraciones; escuchan a jóvenes y campesinos que parten a su Congreso, y son reflejo de los tantos que en la Artemisa de hoy labran sueños moncadistas.

A ellos no les es ajeno el andar de la ciudad. Llegamos con el tributo convertido en flor y su ejemplo en el pecho. No hay mejor sitio para el recuento y el compromiso, para saber lo imprescindible de continuar.

El aire, la luz, la lluvia, el polvo del ajetreo diario’? los hacen presentes. Para la Artemisa que está de frente, dondequiera ‘?como versó el Indio Naborí’?, sus héroes no están ni olvidados ni muertos: viven hoy más que nunca, tal cual aseguró Fidel.

El solemne sitio, Monumento Nacional desde 1988, constituye la primera obra de carácter funerario de la Revolución, gracias a los arquitectos María Dolores Espinosa, Marcel Díaz y Augusto Rivero.

Tras 38 años del primer día, al Mausoleo lo privilegia un colectivo apasionado. En él revivimos la gloriosa gesta, para sabernos orgullosos del pasado, mientras la familia de los moncadistas y el resto de los artemiseños eternizamos la idea de sentirlos aún en La Matilde.

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