Protección al consumidor, cuestión de principios(+Audio)
Artemisa, Cuba.” El cliente siempre tiene la razón “, es una frase estereotipada que encontramos en centros comerciales y gastronómicos, sin embargo no siempre es real pues en ocasiones encontramos clientes que no siempre tienen la razón y que incurren en actos de maltrato a dependientes.
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En materia de atención a los clientes en las unidades expendedoras queda mucho por hacer en nuestro país. Aún dista mucho lo que hace de lo que aspiramos en cuanto a calidad de los servicios y esto trasciende. Desde la propia indumentaria de los dependientes hasta los saludos cotidianos como son:”Buenos días”, “gracias, ¿en qué lo puedo ayudar?”, todo tiene que conjugarse para garantizar un servicio con el respeto y la calidad que merecen los usuarios.
Conozco centros de primera categoría con un servicio de segunda o viceversa otros de segunda con una atención al usuario de calidad insuperable. Encontramos también a dependientes que solo ofrecen un buen trato a aquellos clientes habituales que dejan propinas.
Las vías de maltrato más usuales las conocemos bien, y alguna que otra vez hemos sido víctimas de ellas. Falta de respeto, palabras soeces, la negación de una sonrisa, la deficiente calidad de un producto o servicio, el no ofrecer información sobre lo que se oferta, demoras en el servicio o la programación de reuniones o inventarios en los horarios de atención al público, la inexistencia de monedas para garantizar el cambio a los clientes, entre otras. Usted los conoce bien. Lo mismo ocurre en una cafetería una tienda, y no importa si la comercialización se realiza en CUC o CUP o si es un establecimiento particular o una unidad estatal. Lo cierto es que se violan las normas de atención a los clientes sin tener en cuenta que forman parte de la calidad de los servicios.
José Martí expresó: “La vida sin cortesía es más amarga que la cuasia y que la retama” y así de amargo nos sabe el servicio cuando no viene acompañado del trato amable, cortés y de esa sonrisa que a veces cuesta poco pero produce mucho.