Nace Eliseo Diego

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Eliseo de Jesús de Diego y Fernández-Cuervo, conocido en el mundo de la literatura cubana y universal, como Eliseo Diego, nació el 2 de julio de 1920.

Siendo niño viajó con su familia por Francia y Suiza, viaje este que se considera clave en su formación poética y narrativa, permitiéndole escribir sus primeros cuentos antes de cumplir 10 años de edad.

En 1942 publicó su primer libro, ‘”En las oscuras manos del olvido’?, una recopilación de relatos. Dos años más tarde apareció el primer número de la revista Orígenes, de la que fue uno de los fundadores junto a otros intelectuales de la época.

Eliseo Diego fue responsable del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí hasta inicios de los años 70 y redactor de la revista Unión, órgano de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. En 1986 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

El Consejo de Ministros de la República de Cuba aprobó el 2 de julio de 1964, la ley con la cual quedó creado el Ministerio de la Industria Azucarera (MINAZ). 

Como Ministro del ramo del azúcar fue nombrado el teniente del Ejército Rebelde Orlando Borrego Díaz, quien ya contaba con una amplia hoja de servicios trabajando en el Ministerio de Industrias bajo las órdenes del Comandante Ernesto Che Guevara.

A este Ministerio le correspondió la dirección, supervisión y ejecución de la política para el desarrollo de la industria azucarera cubana, llegando a convertirse hasta inicios de la década de los años 90 en una verdadera locomotora para el desarrollo de nuestra economía.

El 2 de julio de 1978 murió el artemiseño y asaltante del Moncada, Marino Collazo Cordero.

Poco después del golpe de estado de Fulgencio Batista en marzo de 1952, se incorporó al movimiento revolucionario clandestino organizado por Fidel. Fue detenido en varias ocasiones por las fuerzas represivas.

Por su disciplina y consagración a las tares de preparación de una acción armada para reiniciar las luchas liberadoras, fue seleccionado para participar en el asalto al Moncada, el 26 de julio de 1953. Con una herida en la cabeza pudo escapar del escenario del combate y de la represión desatada por la tiranía, por lo que no fue procesado en la causa 37 ni enviado a prisión.

Hasta el triunfo de la Revolución se mantuvo dentro del Movimiento 26 de Julio desempeñando diversas funciones dentro y fuera del municipio Artemisa.  A partir de enero de 1959 fue miembro activo de las Fuerzas Armadas Revolucionarios en la Marina de Guerra y se jubiló de la vida laboral como trabajador civil, recibiendo múltiples condecoraciones del estado cubano por su trayectoria revolucionaria. Sus restos descansan en el Mausoleo a los mártires de Artemisa.

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