Hay que acabar con la corrupción.

En este artículo:

Cuba, Artemisa- Cada día son más los casos de corrupción, delitos o ilegalidades que se exponen a la luz pública a través de muchos de los medios de comunicación masiva que existen en nuestro país.

En los últimos días hemos visto por el Noticiero Nacional de la Televisión cubana el accionar de diferentes estructuras estatales que han puesto de manifiesto diversas irregularidades en Mercados Agropecuarios, tiendas de venta de materiales para la construcción y servicentros donde se expenden combustibles para los medios de transportación.

En todos los casos los órganos de inspección competentes detectaron conductas irresponsables por parte de cuadros y trabajadores que laboraban en esas entidades, los cuales utilizaban los bienes de todos para realizar negocios particulares y así enriquecerse con el dinero que debió ir a las arcas del estado.

Hace muy pocas horas estuve presente en una reunión de trabajo que desarrollan todas las semanas en el municipio de Caimito donde participan los principales directivos del territorio, en esta realizaron un análisis profundo sobre las causas que pueden dar origen a tales delitos, pues ningún lugar está exento de que pueda ocurrir.

La máxima dirección del país nos está llamando  a elevar los mecanismos y acciones de control en todos los frentes de la economía nacional, pero considero que, en determinados lugares, aún quedan personas que hacen caso omiso a este llamado.

Soy del criterio que todos los órganos de control a diferentes niveles tienen que hacer cumplir las leyes como está establecido si queremos parar de una vez y por todas esas conductas que tanto dañan a la economía de Cuba y la moral de quienes las cometen.

Me comentaba una persona amiga hace poco tiempo que en nuestro país existen leyes para todo porque hay un Partido y un Estado que se interesan por defender los intereses del pueblo y luchan por eliminar de raíz esos flagelos capitalistas que tanto daño ocasionan, pero en ocasiones muchos de los que cobran un salario para hacerlas cumplir, no lo hacen del todo bien.

Considero que ahí está la causa principal que conlleva a esos problemas, por lo que soy del criterio que hay que quitar del camino a aquellos funcionarios que no cumplen con sus obligaciones ante el pueblo, y si no están en condiciones de dar la respuesta que todos necesitamos que cuelguen los guantes y cambien de deporte, porque para mantener la revolución hay que acabar de una vez, como han dicho nuestros principales líderes, con esa enfermedad mortal, que se llama corrupción.

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