El heroico pueblo cubano

En este artículo:

Un premio enorme, una medalla enorme habría que poner en el pecho de ese, que como dijera Fidel es un héroe valeroso, el pueblo de Cuba. Es probable que los que vivimos en este archipiélago perdamos  en ocasiones la noción de la proeza que se realiza cada día. Que no nos percatemos de lo grande que es nuestra nación porque nos hemos acostumbrado a esa grandeza.

La Tormenta Tropical Elsa fue solo un ejemplo más. Fue una demostración nueva de que los cubanos estamos preparados, no tenemos miedo, sabemos lo que nos toca hacer en cada momento y aunque no tenemos un nivel extraordinario de  recursos, los que existen están en función de proteger al pueblo. Ante la inminencia del paso del meteoro vimos a las estructuras de la defensa civil y las zonas de defensa  prestas a atender cada situación, a resolver cada problema, a innovar ante cada reto. Una muestra de cohesión, de ecuanimidad, de la fuerza que nos permite la unidad popular alrededor de su partido y su gobierno.

Fenómenos mucho menores ponen a otros países al borde del estallido. Una tormenta tropical con amenazas de hacerse huracán y la pandemia de covid 19 como agravante y sin embargo el país continuó su marcha y no cundió el pánico. Sin una economía poderosa aparecieron los  centros de evacuación con garantía de alimentos y servicios de salud, sin unas ganancias enormes aparecieron las brigadas de respuesta, los podadores de árboles, los grupos de apoyo. Sin hablar de salarios y compensaciones se abrieron las puertas de muchas viviendas para que entraran los vecinos con menos condiciones de seguridad.

Nuestra prensa estuvo allí, llevando minuto a minuto lo que acontecía en el país. En un hermanamiento que abarcó desde el cabo de San Antonio hasta la punta de Maisí y donde no se escuchó la espectacularidad, no se vio el amarillismo y no se captaron audiencias con las necesidades o las tristezas de nadie. Se contó, sin embargo, la capacidad de un pueblo puesto en plena disposición para el combate como está habituado a hacerlo. Eso no existe en muchos países. Pocas naciones del mundo se pueden dar el lujo de contar con esa fortaleza. No es mayor nuestro alcance por la atadura de un bloqueo malintencionado del país que no reacciona como Cuba y  en el que sus mandatarios arrojan rollos de papel higiénico a los damnificados. El país que, ante los conflictos, despliega policías antimotines y establece el diálogo de las balas de goma, los chorros de agua y el gas pimienta.

Creo que esa razón, la de nuestra singularidad, nos debe conminar a no perder de vista la suerte que tenemos. No ha sido esta la primera prueba que nos pone la vida como tampoco será la última. Nos queda por aprobar la que libramos hace casi dos años contra la pandemia de la covid 19 y vendrán muchas. Pero seguro aprobaremos con sobresaliente por la preparación del pueblo heroico que ha demostrado lo que puede hacerse, aún con un bloqueo, porque la firmeza, la intransigencia, el coraje y la resistencia no se los lleva una tormenta, no los debilita la COVID-19 y no se pueden bloquear.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *