El cuidado de nuestras playas es tarea de todos
Dicen que recordar es volver a vivir, y hoy quiero iniciar mi comentario con este refrán popular de los cubanos, pues me voy a remontar en este primer momento a mi etapa de la niñez cuando mis padres me llevaban a las playas La Boca, en Mariel, y El Salado en el municipio de Caimito donde nunca pensé en aquella época que vendría a vivir algunos años después.
En mi memoria guardo aún la cantidad de arenas blancas donde disfrutaba la población y donde no te encontrabas una basura en ningún lugar, pues todos, niños y adultos, las depositábamos con mucha conciencia y disciplina en los tanques recolectores y cestos habilitados para ese fin.
Es cierto que ya han pasado más de 40 años desde aquel entonces hasta el día de hoy, y que los eventos hidrometeorológicos que han afectado la zona también se han encargado de destruir los árboles y arrasar con las montañas de arena donde jugábamos y nos divertíamos de muchas maneras.
Por solo citar un ejemplo, recuerdo en el año 2004 el azote del huracán Charley que atravesó la entonces provincia de La Habana de sur a norte y salió al mar por nuestro municipio de Caimito, dejando graves secuelas en el litoral costero.
También es cierto que a partir de ese momento comenzó el deterioro de la playa. El Salado y sus alrededores, pero también las autoridades locales emprendieron un programa de rescate de esa zona costera, pues se eliminaron construcciones que estaban sobre la duna y la repoblación forestal constituyó una prioridad, y aunque aún está lejos de ser como antes se logra ver una ligera mejoría.
Creo que hoy el problema fundamental radica en el poco cuidado que la población que asiste a ese bello y envidiable lugar muestra en todo momento, pues depositan los desechos sólidos en cualquier parte, incluso existiendo recolectores, y aunque el accionar de los inspectores está presente en algunos momentos me parece que todos debemos ganar en conciencia medioambiental.
Esta será una etapa estival atípica por causa de la COVID-19, cuando pase la enfermedad estoy seguro que muchos volveremos a la playa, pues ya la estamos extrañando y espero que este período de lucha contra la parca nos haya servido para reflexionar sobre muchas cosas, y que al menos la nostalgia por un buen chapuzón nos haya abierto el pensamiento sobre la necesidad que hoy todos tenemos de cuidar las playas, para que en el futuro nuestros nietos también puedan disfrutarlas.