Genética y alimentación: primeros eslabones
Unas 240 madres con características especiales están hoy dispersas en áreas de la Empresa Pecuaria Genética (EPG) Los Naranjos. A esas reses corresponde la importante tarea de dar a luz ejemplares con alto potencial genético que en un futuro puedan convertirse en toros sementales capaces de contribuir a mejorar las razas y poblar nuestros campos de ganado fuerte, saludable y mayor productor de leche y carne.
En las 24 mil hectáreas de tierra de la EPG (abarcan cuatro municipios), comienza una larga cadena dirigida a la recuperación ganadera en el país, con resultados visibles, aunque muy distantes de lo alcanzado en épocas precedentes.
Fundada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el 28 de mayo de 1964, la Empresa no ha perdido su razón de ser: producir animales de alto valor genético para la inseminación artificial; incluso tiene la valía de haber mantenido viva la raza Holstein, aun en los años más duros de la ganadería en Cuba.
Pese a que producen leche y carne, Orestes López, especialista en Genética, destaca como razón de ser de la empresa la obtención de sementales: cada uno puede dar hasta sesenta mil dosis de semen que, bien almacenado, perdura un cuarto de siglo.
Añade lo cuidadoso de esta tarea, pues deben conocer el árbol genealógico de cada animal de la empresa. ‘”La consanguinidad degenera la raza, por lo que adquirimos el semen de animales de otras provincias y, si son de los nuestros, hay que tener claros los lazos familiares’?.
No solo la genética
Aunque la raza del animal influye, sin alimento no dará los resultados esperados. Gonzalo Pimentel, especialista de la actividad agrícola en Los Naranjos, define la alimentación como lo principal para recuperar la ganadería.
‘”Igual que nosotros, las vacas son seres vivos con necesidades, y debemos satisfacerlas en el momento oportuno. Está demostrado que cuando se estresan disminuye la producción de leche; además, se afecta su estado físico y la reproducción’?.
Los años de experiencia y las horas de estudio y práctica le hacen comprender el lenguaje del ganado. Sabe que una vaca come en el año 36 veces el equivalente a su peso’? y bebe un volumen de agua correspondiente a 86 veces. Sin agua, añade, puede resistir apenas siete días, mientras que con esta y sin comida sobrevivirá unos 60.
Por lo esencial del tema y el impacto negativo que ha tenido la sequía en los últimos años, en tierras de Los Naranjos dan los primeros pasos en la siembra de alimento en la primavera y su preservación para la temida seca.
Así, en la UEB Caimito, una de las 10 ganaderas de la Empresa, cuentan con un área demostrativa donde potencian la siembra de plantas proteicas, pastos y forrajes, con predominio de las primeras, entre las que sobresalen la moringa, morera, tithonia y el nacedero. Incluso ofertan morera en esquejes a todos los interesados, para su reproducción.
Las plantas proteicas son, al decir de Pimentel, la sazón de la comida; por eso precisan añadirlas en un 10 por ciento a los pastos y forrajes. Los resultados de esta fórmula alimenticia se corroboran en el centro de ceba El Toril, donde obreros como Eddy Matanzas alimentan y atienden a unos 240 animales, hasta que su peso ronde los 400 kilogramos, una tarea que demanda esfuerzo y sobre todo entender las necesidades del animal.
Lo que se espera
El agua y la conservación del excedente siguen siendo una tarea pendiente debido a la escasez de recursos. Según Rafael Enrique Ferral, director técnico de la EPG, en 2013 solo pudieron producir 6 mil toneladas de alimento en silo, el pasado año ninguna y este pretenden llegar a las 8 mil, nada fácil al igual que la producción de heno; potencian 100 hectáreas con este fin, pero no disponen de maquinaria.
También el agua escasea en la zona de algunas UEB. ‘”En la de Cayajabos y en las de Caimito, fundamentalmente, el agua está en pozos muy profundos, y solo es posible bombearla con electricidad, de modo que si el motor se rompe ‘?o falla el fluido eléctrico’? el ganado sufre’?.
La rotación de los pastos para su fortalecimiento es una de las encomiendas más importantes que asumen, pues el animal debe alimentarse por esta vía en un 70 por ciento, y ha de hacerlo con pastos de calidad, sin malezas.
Por lo pronto, según explicó su director general, Luis Alberto Hernández Blanco, en Los Naranjos ya lograron 16 de los 19 sementales previstos para entregar este año a Inseminación Artificial. Asimismo, potencian la siembra de 588 hectáreas de pastos, forrajes y plantas proteicas.
También emprenden acciones constructivas en algunas de las vaquerías, incrementan la vigilancia para evitar hechos delictivos, e impulsan 18 proyectos genéticos para mejorar las razas vacunas, caprinas, ovinas y bufalinas.
Son una empresa reconocida, y ayudan a impulsar planes de desarrollo en el territorio. No sorprende que, previo al día de la Rebeldía Nacional, se involucren en la reparación de un consultorio del médico de la familia, colaboren con el bacheo de calles en Caimito, y entreguen los 34 mil litros de leche que deben al plan.
No puede esperarse menos de los trabajadores de esta empresa fundada por Fidel hace medio siglo, y que ha jugado un papel primordial en la ganadería cubana.