¿Quiénes tienen la responsabilidad de los precios?

En este artículo:

La implementación de la Tarea Ordenamiento no es asunto sólo de la máxima dirección del país. Se debatió y aprobó en la Asamblea Nacional del Poder Popular, se concibió, planificó y se pondrá en práctica desde las realidades y experiencias de los municipios.

Son entonces las autoridades políticas y gubernamentales a esta instancia los protagonistas de su puesta en práctica. Sin embargo, una tendencia: la atención de las autoridades municipales y del pueblo en general, se ha centrado en cómo el estado, desde arriba, hará esto o hará lo otro. Se pierde de vista que el estado en el municipio radica en nuestras autoridades gubernamentales y partidistas de base.

A la Gaceta Oficial va lo que se dictamina, orienta y regula a nivel nacional. Que se cumpla o no, depende de lo que seamos capaces de interpretar y hacer en el barrio, en el municipio. Por ejemplo, la política para el control de los precios, cerrarle el paso al abuso y a la especulación para evitar inflación; está escrito y publicado en leyes o decretos. Mas, no podemos esperar que las vías, métodos y procedimientos que lo permitan, vengan también ordenadas en paquetes de orientaciones.

Específicamente el precio y sus límites, que parece no tenerlos, constituye hoy la mayor preocupación entre nosotros respecto al ordenamiento que debe lograrse. Criticamos los precios, aunque no dejamos de comprar cuando la oferta, informal o no, estatal o particular, excede con descaro y desconsideración el limite inimaginable.

¿Cuántas veces hemos visto a las personas solidarizarse con un vendedor al que le han decomisado su mercancía, escasa y necesaria, justo cuando se disponían a comprar? Igual sobran los casos en que se deseamos el decomiso, incluso hasta la prisión – según la cuantía en el bolsillo, el espacio vacío en el refrigerador y el estado de ánimo ‘? para quien vende a sobreprecio o un escarmiento al inspector y al policía por no prohibírselo.

Pero viéndolo así, estamos tratando las consecuencias y no las causas de un fenómeno que tiene notable incidencia en la posibilidad de reordenar y en la calidad de lo que se reordene. ¿Cuáles son esas causas, cómo eliminarlas, a quien debe ocuparse?

Pienso, si de buscar un referente o de hacer una comparación se trata, que pueden ser tantas las causas que provocan la alteración de los precios como situaciones, compradores, vendedores y mercancías hay. Excluyo de esas causas que se haga el juego a los vendedores. Se compra porque las necesidades obligan. Muchas d las tantas necesidades del hogar no pueden esperar siempre porque la oferta y la compre sean legales.
 
Por lo tanto, con dos posibles causas me atrevo a lastimar la llaga de la alteración de precios: la poca oferta respecto a la elevada demanda y la no existencia de un cuerpo de inspectores bien habilitados por la ley, con plenas facultades para el desempeño de sus funciones.   

Si bien les corresponde a los necesitados combatir el problema, no se puede dejar en manos del pueblo la responsabilidad, en la foto testigo, en la denuncia, en la repulsa’? le toca en materia de ordenamiento a las autoridades políticas y gubernamentales esa tarea, la de crear un cuerpo de inspectores capacitado en el más amplio sentido de la palabra.

Y cómo hacerlo no viene escrito en la Gaceta Oficial. Cuando se habla de iniciativa, de creatividad, de innovación, es también un llamado a los responsables de ordenar el control de los precios a partir de ordenar primero, cómo hacerlo. ¡Y hacerlo bien!    

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