Asalto al Moncada:derroche de valentía y dignidad
El asalto al Cuartel Moncada fue una acción realizada por un grupo de jóvenes cubanos, liderados por Fidel Castro, que pasaría a la historia como la Generación del Centenario, cuyo objetivo era desencadenar la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista.
A pesar de su derroche de valentía y dignidad, los asaltantes -inferiores en número y armas- no pudieron tomar la fortaleza. La orden del dictador fue eliminar a diez revolucionarios por cada soldado del régimen, muerto en combate. La masacre se generalizó y fueron asesinados la mayoría de los asaltantes. Los sobrevivientes fueron detenidos tras feroz cacería, enjuiciados y condenados a prisión.
En su histórico alegato en el juicio por los asaltos a los cuarteles Moncada, y Carlos Manuel de Céspedes, Fidel Castro señalaba como razones para una revolución en Cuba, la crisis de las instituciones políticas y los gravísimos problemas sociales, agravados todos por el ilegal golpe de estado del 10 de marzo de 1952.
Toda esta situación existente en Cuba tras la toma del poder por parte de Batista fue el detonante para que los cubanos entendieran que solo la lucha armada pondría fin a la brutal tiranía y opresión.
La gesta del Moncada marcó una pauta necesaria en la Historia de la mayor de las Antillas, fue la llama que incendió la antorcha imprescindible de libertad.
Por su importancia, el Moncada era la segunda fortaleza militar del país, ocupada por unos mil hombres. Su lejanía de La Habana dificultaba el envío de ayuda.
En 1961, el entonces comandante Raúl Castro Ruz y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias al referirse a la importancia histórica de este acontecimiento manifestó:
“En primer lugar inició un período de la lucha armada que no terminó hasta la derrota de la tiranía. En segundo lugar, creó una nueva dirección y una nueva organización que repudiaba el quietismo y el reformismo, que eran combatientes y decididos y que en el propio juicio levantaban un programa con más importantes desmanes de la transformación socioeconómica y política exigida por la situación de Cuba…
Hoy, a 68 años de la heroica gesta del Moncada, los cubanos reconocemos la relevancia de aquel hecho que marcó el inicio de una etapa que nos llevaría el primero de enero de 1959 al triunfo necesario y definitivo. Como expresó Fidel: “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias.”