Bloqueo daña agricultura en Cuba

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Artemisa, Cuba- Cerca del ocho por ciento de las afectaciones que produce el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba se concentran en el daño a la agricultura. De abril a diciembre del año pasado la cifra  superó los 350 millones de dólares, aunque es un fenómeno que no puede verse aislado porque los recursos que se destinan a un rubro de la economía, bajo las limitaciones económicas de nuestra nación, se le están quitando a otro sector y es por eso que el fenómeno afecta el desarrollo y la vida de los cubanos de manera integral.

Las dificultades para acceder a los fertilizantes, a las semillas, a las tecnologías, a los foros académicos en este sector, la factura que debe adquirir el país para atender la alimentación del pueblo por verse imposibilitado de  producirla dentro y una larga lista de daños trae la medida yanqui. Existen navieras que se niegan a traer recursos al archipiélago por el temor a las represalias de la administración norteamericana. Estados Unidos interfiere en las relaciones de Cuba con otros países para dificultar el arribo de combustibles y así se repite la misma historia que en el resto de los sectores de la economía.

Luego del recrudecimiento de las medidas  contra Cuba, durante la administración Trump el tema se hace más complejo. Y aunque se cuenta con la capacidad de creación de nuestro centros científicos y la inventiva y el arrojo de los campesinos cubanos  hacer más con menos a veces es solo un eslogan que habla de la voluntad y no de la capacidad real. Obtener rendimientos de  8 toneladas de un cultivo por hectáreas  obedece a la norma técnica de que ese  cultivo reciba el riego, los nutrientes, los fertilizantes, las atenciones culturales que requiere. Saber en qué fecha sembrar para aprovechar la lluvia puede ser una medida, utilizar abonos orgánicos otra iniciativa plausible, pero los compromisos pactados entre acopio y el sector productivo no siempre se cumplen porque para el país acceder a los recursos es cada día más difícil y es el productor el que siente el efecto a la hora de atender su sembrado y luego el pueblo a la hora de servir su mesa.

Podemos hablar de los intermediarios, de los especuladores, podemos hablar de ineficiencias en la organización pero eso sería nimio sin la sombra de la política hostil de los yanquis contra Cuba. En Estados Unidos la agricultura es subsidiada por el Estado, protegida para que compita, e incluso para que se trague a las agriculturas de los países periféricos del área. Muchos países se ven obligados a importar lo que antes producían porque el mercado es capaz de ponerlo más barato perdiendo el valor agregado de generar empleos y dejando que su capital se marche, pero eso no le interesa al capital. La agricultura cubana mientras tanto es asediada, agredida, incluso boicoteada con productos de laboratorio que aparecen sospechosos como el trip.

Bajo esas condiciones es imprescindible estudiar dónde se pone el dinero. Dónde se coloca el recurso. Dónde se pueden obtener mejores rendimientos y más alimentación para el pueblo. Los campesinos cubaos, antes sin tierra y sin derechos hoy tienen  un peso importante en la sociedad, una responsabilidad ante la que no pueden fallar. Utilizar las mismas manos que desbrozan la tierra y la convierten en milagro para, de una vez y por todas,   romper ese bloqueo.

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